Él no parecía interesarse por ella, mientras que ella comenzaba a olvidarlo, porque estaba dándose por vencida así de fácil porque no quería seguir amando sin ser correspondida.
Ella quería ser egoísta por primera vez en su vida, aunque estaba consiente de que el amor era la cosa más egoísta que existía en el mundo, porque no quieres que “esa” persona esté con nadie, mas que contigo, que sólo se fije y te mire a ti, que no abrace, ni bese a nadie mas que a ti, y quieres que lo deje todo por ti, pero ella no quería convertirse en egoísta… pero eso era en lo que se estaba convirtiendo, porque sabía que a pesar de que dijeran “si lo amas, lo dejarás libre” y la realidad era que “si lo amas, harás lo posible para que nunca se vaya”, simplemente porque así lo deseas, no quieres que sea feliz con nadie más, sólo contigo, porque si lo vieras con alguien más, tu mundo se derrumbaría y no estarías feliz ni con su felicidad… sólo
desearías morir.
Y así era el amor de estúpido y egoísta, y nadie podría hacer nada sobre eso… todos lo sienten alguna vez en su vida tratando de ocultar que es amor, tratando de ocultar que se dejaron llevar por tanta estupidez, tratando de hacer que la gente crea que ellos nunca se enamoran porque sólo es para tontos, siendo que ellos también forman parte de aquel grupo de “enamorados”.
Todo pasó tan rápido que ni ella pudo percatarse de que su corazón estaba demasiado roto, que no podía sangrar más de lo que ya había sangrado todo el tiempo que nadie la notó.
La vida quería que así fuera, y ella no estaba de humor para oponérsele. No tenía ganas de nada, sólo estaba sentada en aquella cama que ni era suya. Estaba sentada, con las manos cubriéndole los ojos. Aquellos ojos que ahora eran cristalinos y podían decir millones de palabras, aún cuando ella no quería expresar sus sentimientos, si mirabas en esos ojos… podías darte una idea de todo el dolor que se escondía detrás de ella, esa chica que siempre sonreía, que siempre trataba de ocultar sus problemas.
No quería hablar con nadie, sabía que todos dirían que no valdría la pena ponerse así por él, pero si dolía… era porque sí importaba. Importaba para ella, para su corazón, para su ser. Valía la pena para ella, porque estaba consciente de que todos la iban a herir, pero ella estaba dispuesta a herirse por él.
Todo su dolor podría ser masoquista, pero a ella no le importaba, prefería esconder ese dolor y seguir adelante cuando los demás estuvieran, por el momento quería desahogarse con su soledad, con esas sombras a su alrededor de recuerdos, de señales que indicaban que él la quería a ella, pero era todo lo contrario; acompañada de fantasmas de momentos que nunca se repetirían, pero sabía que algún día, tal vez las señales por las que tanto pedía, serían verdaderas, tal vez... sólo tal vez si decidía a enamorarse de nuevo... Sólo quería olvidarse de todo y sonreír, como debía hacer siempre, porque no se le permitía llorar. Nunca le permitieron llorar... pero ahora no importaba, ya sabía cómo llorar... sin dejar una lágrima caer.
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