lunes, 7 de junio de 2010

Antes de conocerte el mundo era plano, aunque lo discuta usted, señor Galilei ):

No solía ser así.
Solía obsesionarme con los chicos, pero nunca enamorarme de ellos, aunque dijera que sí.
Sólo eran caprichos de una pequeña niña, que quiere tener a todos a sus pies.
Sólo era yo tratando de sentirme feliz con muchos a mis pies.
Pero nadie había roto mi corazón... desde el día en que mis papás se divorciaron.
Sabía que nadie podría romper mi corazón, porque yo no querría ni desearía eso, y prometí no dejar que nadie se acercara tanto como para lastimarme en verdad.
Solía encerrarme en mi cuarto y escribir sobre mi vida, para no tener que contarle a nadie de mi dolor.
Como dice una canción "No hay nada que perder cuando nadie sabe tu nombre".
Solía ser cerrada al mundo y no dejaba que nadie interrumpiera en mi vida.
Solía mantener mis sentimientos apagados cuando era realmente necesario, y hasta cuando no lo era, los mantenía así.

Pero no puedo creer que tú hayas irrumpido en mi vida, y ahora me has hecho entrar en una horrible depresión que al parecer no tiene cura si no me amas.
Te necesito irremediablemente.
No puedo con nada ahora, me has hecho débil.
No entiendo cómo lo hiciste, si nadie lo había logrado y ahora todos quieren herirme...
Tengo miedo, no quiero estar sola.
Pero tú no estás aquí y nadie puede parar estas lagrimas de caer...
Nadie puede tomar mi mano y evitar que esté en el suelo... sola.

Si tú no estás aquí, enloqueceré...
Nunca había sentido esto... lo juro.
Yo no pretendía querer a nadie, y ahora sólo quiero huír...